No había nada, ni si quiera ningún atisbo de luz. Solamente la creciente penumbra, acompañada por una extraña pero...familiar voz .
"Despierta hijo..."
El reloj avanza y las campanas resuenan. Ahora las tinieblas en mi mente se han disuelto y ante mi veo un mundo de lo mas roto, lleno de siniestras criaturas que merodean cada uno de sus rincones, viejos vestigios de lo que alguna vez fueron en vida y sus almas yacen bajo escombros de su avaricia, egoísmo y hambre de poder...
La locura reina en los alrededores, los gritos se acumulan. Desperté de aquella oscura pesadilla para entrar en otra, un mundo carente de vida y nacido de mentiras.
¿Qué es lo que soy?
¿Es acaso este nuevo mundo al que estoy destinado encarar?
¿Qué es lo que me espera mas allá de aquella sombra?
¿Por que vine aquí?
Lo único que me queda para mi en este mundo sin alma, es solo un pequeño atisbo de luz al cual aferrarme, aquella voz tan familiar llamando mi nombre como si se tratara de la única señal de cordura en este sombrío y enloquecido lugar, como un faro que alumbra alejando todas las tinieblas y guiándome.
Me abriré paso a través de esta espesa tiniebla y con fervor ardiendo en mi alma, ningún peligro me hará retroceder. A través de esta oscuridad le encontrare, ni si quiera la muerte me detendrá. En mi espada aun late...un corazón.

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