Es otro día en aquella época del año, las hojas de los árboles empiezan a caer y el sol lentamente se oculta para darle la bienvenida a la noche y su luna.
Otra vez los hermanos Serrano se quedan solos en casa durante una temporada mientras que sus padres, igual que todos los años, salen de viaje de negocios.
Jéssica la mayor de todos los hijos, como cada época, cuida a sus hermanos mientras los padres están ausentes. Los hermanos acostumbraron hacer un juego cada vez que estuvieran solos durante ese periodo, durante el transcurso de las semanas, Jessica los reúne a todos para participar en un juego de escondidillas, conformado por Ana una niña alegre de 6 años y la más pequeña de todos, Sebastián un joven temeroso de 12 años el segundo más grande de la familia, Víctor un niño astuto y travieso de 9 años que toma el papel como el hermano del medio y desde luego la misma Jessica, como siempre, ella era la que tenía el objetivo de buscar a los demás mientras se cubrió ambos ojos para empezar a contar.
- 1...2...3...
Veloces como un rayo los demás hermanos se dispersan para encontrar un escondite.
- 4...5...6
La pequeña Ana se dirigió a la cocina, donde con ayuda de una caja se apoyó para alcanzar la alacena donde en uno de los cajones se metió cerrando la puerta del mismo y guardando mucho silencio.
- 7...8...9
El joven Sebastián, que siempre le daba vueltas a lo que escondite se trataba, se mantenia indeciso temiendo de que Jessica lo conociera bastante bien y por ende supiera todos los lugares que acostumbraba ocultarse, agitado tras escuchar la voz de su hermana haciendo eco por la sala acercándose al final de la cuenta, tuvo la idea de ocultarse en el lugar donde menos esperaría Jessica, tragando algo de saliva por el miedo, encamina sus pasos hacia el sótano donde con el cuerpo temblando abre lentamente la puerta hacia el sótano y baja los escalones adentrándose en la inmensa oscuridad.
- 10...11...12
Por su parte Víctor, a diferencia de sus demás hermanos, decidió que sería un mejor lugar para esconderse fuera de la casa en los jardines, entonces dirigió sus pasos hasta lo que era un viejo cobertizo, abrió la puerta del mismo y se dispuso a moverse en un oscuro rincón.
- 13...14...¡15! Listos o no allá voy.
Jessica al terminar de contar, ni lenta ni perezosa comienza a buscar a sus hermanos por toda la casa, recorrió los pasillos de la sala silenciosamente esperando que alguno de ellos se descuidara y se descubriera, para su fortuna, eataba pasando muy cerca de la cocina cuando se escuchó la pequeña risa característica de Ana proveniente de la misma, era una risa chillona y a la vez aguda, Jessica cuidadosamente se acercó a la cocina sin hacer ningún ruido esperando a que su hermanita cometiera el descuido de volver hacer el pequeño sonido, no tardó unos minutos cuando se volvió a reír y terminando por delatarce.
- Ji Ji Ji Ji - reía la pequeña Ana dentro de uno de los cajones en la alacena.
Jessica se acercó silenciosamente al cajón donde la pequeña estaba escondida, extendió sus brazos con mucho cuidado para no provocar ningún ruido y así poder sorprender a su hermanita, rápidamente abrió las puertas del cajón donde ella estaba, sorprendiendola en el acto.
- Ana! Ya sabes lo que pienso de que te subas a la alacena! - Decía Jessica dirigiéndose a su hermano en tono de preocupación y de regaño - pudiste haberte lastimado.
- Es que era el único lugar donde no esperarías que estuviera. - respondió con inocencia Ana esbozando una tierna sonrisa.
- Lo se, pero no puedes estar donde sea - Decía Jessica con preocupación en su tono - Ahora ven, tenemos que encontrar a tu hermano.
Jessica la tomo de la mano y juntas se dirigieron a la sala principal, mientras tanto, un atemorizado joven aguardaba en el sótano oculto en un rincón debajo de las escaleras que llevaban abajo, en pocos momentos se había desatado una tormenta, el sonido de los truenos, las gotas que resonaban fuerte al impactar contra el suelo, el viento que movía a los árboles y que no dejaba de aullar, el sonido que generaba la misma tormenta inundó con si eco la parte del sótano, la presión se volvía bastante y el temor se estaba acumulando en el ya de por sí aterrado chico, el joven Sebastian luchaba por contener las ganas de huir de su escondite al escuchar la voz de su hermana mayor muy cerca del zotano, el caer de las gotas comenzaba a volverse todavía más fuerte, señal asegura de una fuerte tormenta. Al final no fue nada más que un relámpago lo que hizo que el atemorizado Sebastián saliera disparado como una bala del zotano, al salir abriendo con fuerza las puertas corrió hacia donde escuchaba a su hermana para ocultarse detras del siloon de la sala del estruendo que había provocado el relámpago.
- Honestamente jamás creí que te atreverías a ocultarte en un lugar tan oscuro como es el zotano - decía mientras miraba con lástima a su hermano menor quien mantenía los ojos cerrados como a la vez cubría sus oídos con ambas manos -.
- Era el único lugar donde no esperarían buscarme - Decía mientras movía nervioso sus dedos debido al acto temerario que hizo-.
- Y tuviste razón en cuanto a eso! - tras encontrar a dos de sus hermanos Jessica se detiene un momento para mirar a sus hermanos y acto seguido hablando con un tono de determinación, se dirigió a ellos diciendo- Ahora solo falta encontrar a Víctor, conociendo lo no habrá ido muy lejos.
Así fue como los tres hermanos se dividieron para buscar a Víctor por toda la casa, Jessica revisaba en las habitaciones, debajo de camas e inclusive en los roperos, la pequeña Ana por su parte busco en los lugares más obvios de la sala sabiendo el que su hermano mayor era algo torpe para esconderse y Sebastián buscaba en los lugares más recónditos de la casa. Mientras tanto Víctor aguardaba aún en el viejo cobertizo esperando a que el juego terminará para regresar a casa, el escondite de Víctor comenzaba inundarse mientras que el viento hacia de las suyas moviendo uno de los árboles que había al lado del cobertizo provocando que se cayera abriendo una nueva entrada para la lluvia y el frío del viento. En cuanto a los demás hermanos seguían buscando a Víctor por toda la casa sin tener ninguna suerte.
- Muy bien. Todos vengan aquí - al escuchar el llamado de su hermana ni lentos ni perezosos tanto Ana cómo Sebastián se reunieron junto con su hermana mayor en el centro de la sala.
- He buscado a Víctor por todas las partes que se me pudo ocurrir que estaría pero no he tenido suerte, ¿Algunos de ustedes han hallado aunque sea una especie de pista que nos diga dónde buscarlo? - los demás hermanos negaban con la cabeza abajo al haber no tenido suerte buscando a su querido hermano, Jessica ante la respuesta de ellos se dispuso a mirar atentamente por la ventana de la sala que mostraba el jardín, podía ver cómo como las gotas de la tormenta se deslizaban por el cristal de la ventana, ella con dificultad debido a la lluvia pudo ver el cobertizo que se encontraba en el jardín y como el viento lograba derribar un árbol llegandolo a impactar contra el mismo, Jessica alarmada temiendo que su pequeño hermano se encontrará en ese mismo cobertizo, junto con sus demás hermanos trataron de abrir la puerta que llevaba al jardín pero que por alguna extraña razón no cedía y se mantenía atascada al igual que el resto de las demás.
El pequeño Víctor extrañamente se mantenía calmado a pesar del intenso aullido del viento, abrió la puerta sin temor, y sin centrarse en lo que ocurría se mantenía atento a una parte fuera de la casa, en ese entonces escucho como una voz que transmitía calma atrajo su atencion, más allá del jardín por donde donde observaba tras abrir la puerta, se encontraba una sirueta de un hombre con vestimenta gris algo maltratada y vieja, un sombrero gris y elegante como el que solía usar su padre en reuniones importantes y que ademas sostenía una sombrilla que era gris como su demas vestimenta para protegerse de la lluvia, el pequeño Víctor miraba con mucha atención a la singular figura así como está a el, en segundos el hombre comenzó a caminar con unas pisadas que no emitían sonido alguno hacia donde estaba Víctor. A diferencia de lo que cualquiera creería, el pequeño hermano del en medio no entro en pánico sin importar cuanto más cerca estaba el tan misterioso hombre, al llegar a donde estaba el árbol que había impactado con el cobertizo se detuvo y se limitó a observar al joven al igual que curiosamente también lo hizo la intensidad de la tormenta. Tras unos momentos de silencio fue el hombre quien lo rompió con una pregunta dirigida al niño.
- ¿Qué estás haciendo aquí Víctor? - Preguntaba el hombre con un tono suave y amable - Es peligroso estar fuera con una tormenta como esta.
- Juego a las escondidas con mis hermanos, pero han tardado demasiado en buscarme - El joven hermano da un pequeño suspiro antes de proseguir - Otra vez...
El misterioso hombre a través de la reja del jardín bajo su cabeza en señal de que comprendía el profundo sentimiento del pequeño Víctor, acto seguido, continuó su andar en dirección a la puerta de entrada al jardín, la abrió de manera delicada y siguió a donde se encontraba Víctor, extendió su mano con cuidado de no alarmarlo mientras situaba el paraguas sobre el.
- Es hora de irnos pequeño - decía en un tono dulce y compasivo mientras que el viejo cobertizo comenzaba destrozarse - es muy tarde, debes descansar.
Con un tono que combinaba lástima y cansancio el pequeño Víctor se negó pero no podía hacer nada contra el sueño que sentía - Pero quiero esperar a que vengan -
- No van a venir pequeño - Decía mientras miraba los humedecidos ojos del muchacho - Ven, vamos a casa.
Sin protestar, el joven Víctor tomo la mano de aquel hombre, era fria , estaba algo mojada debido a la lluvia y se sentía tan débil como si no tuviera nada de carne en ella, acto seguido, ambas siruetas se alejaron hasta desaparecer en el horizonte con una intensa tormenta nuevamente haciendoce presente. Tras varios intentos por abrir todas las puertas que daban al jardin, finalmente Jessica pudo ser capaz de abrir la puerta donde había visto el cobertizo siendo impactado por un árbol, corrió con toda velocidad intentando llegar cuanto antes al escondite de su hermanito, pero al momento de que llegó ya había Sido demasiado tarde, puesto que el árbol había acabado por completo con todo el escondite, sus hermanos al escuchar un fuerte grito de frustración por parte de ella, rápidamente acudieron a donde estaba. Jessica estaba destrozada, no podía hacer nada más que lamentarse de no haber llegado a tiempo, el cobertizo estaba hecho trizas, pedazos de madera repartidos por doquier, herramientas rotas por el impacto y un gran árbol sobre todo el montón, rápidamente Jessica y sus demás hermanos se dispusieron a limpiarlo todo y con gran esfuerzo mover el árbol lejos de donde estaba el cobertizo, al acabar, una compunjida hermana yacía viendo hacia donde había ocurrido la tragedia, Sebastián se acercó a ella poniendo su mano sobre su hombro para consolarla.
- D-Descuida Jess, estoy seguro que todo estará... - Antes de que pudiera decir algo más fue interrumpido por su hermana quién estaba muy dolida.
- No... Otra vez ... - Decía mientras se limpiaba las lágrimas viendo frente a ella una lápida casi destrozada - Llegue otra vez tarde...