miércoles, 8 de diciembre de 2021

El Hijo Prodigo - Desconocido

 Los rugidos se hacían cada vez mas fuertes, los arañazos se tornaron en golpes y la insistencia de lo que fuera que se encontraba del otro lado con intensos deseos por entrar no dejaba de crecer. 

Estaba paralizado, por alguna razón mi cuerpo se rehusaba hacer movimiento alguno, solo podía observar como la puerta estaba a punto de ceder  ante la enorme agresividad de la fuerza desconocida. Reaccione tras haberme perdido por u momento en el caos de mis pensamientos y rápidamente busque un lugar donde esconderme de este repentino visitante no deseado.

Encontré escondite en una vieja chimenea en la que cuyo fuego hace mucho se extinguió, aproveche la ausencia de luz para en su oscuridad desaparecer, la puerta finalmente fue destrozada y cayendo así sus restos sobre el suelo. Esa cosa a pesar de ser silenciosa podía sentir que estaba ahí, que ya habia entrado, era difícil de describir los sonidos que producía pues estos parecían una especie de susurros y en ocasiones hasta aullidos algo agudos que te helaban la sangre, en mi sentía como una extraña sensación en mi interior quemaba y se extendía por todo mi cuerpo como si un fuego me recorría por completo e incluso costándome respirar...No tenia idea de que podría ser pues se era la primera vez que experimentaba eso, solo sabia que mi vida corría peligro. 

Con mucho cuidado y de forma cautelosa me asome un poco para poder visualizar lo que habia llegado y al verlo no podía ni si quiera procesar lo que estaba presenciando, su apariencia era sumamente extraña pues parecía no tener cuerpo en si y aun a pesar de eso contaba con una fuerza tremenda, sus ojos parecían como dagas punzantes cubiertos de un color rojo intenso como la sangre pero para mi lo peor de ello eran esos incesantes sonidos que producía, desde esos susurros como ese inconfundible aullido que no sonaba ni si quiera al de un animal.



  


Afortunadamente para mi, la criatura no parecía ser muy lista pues esta era una dominada por completo de sus instintos y al no encontrar nada se retiro no sin antes de hacer un ultimo aullido desgarrador fuera del taller


Por fin habiendo podido respirar aliviado, salí de mi escondite pudiendo ver el desastre que aquella criatura provoco, parte de los daños era un pequeño espejo en el cual su cristal se habia roto en distintos pedazos tras caer de donde habia sido puesto por el impacto de la puerta.


     
                                                                                                  

Tras observarlo con detenimiento pude apreciar mi reflejo sin saber que era lo que estaba viendo, mi rostro se apreciaba cubierto por una especie de mascara o mas bien era la mascara, tan callada, inexpresiva y desprovista de vida cuyo interior en los ojos solo se apreciaba un enorme y oscuro abismo, Mire mis manos y brazos y se veían que eran el contrario del otro, mientras que uno era una parte viva hecha de carne y hueso la otra solo habia madera y metal. ¿Qué era yo..? ¿Cómo era tan siquiera posible de que estuviese vivo? ¿Seria posible que detrás de este ente vacío hubiese un alma?

De ser así, aun no podía recordar nada y la única pista que tenia para saber lo que era y el porque estaba aquí era esa voz...Tal vez era hora de dejar aquel misterioso taller y aun a pesar de los peligros que descansen mas allá, solo afuera en el exterior podría encontrar las respuestas a todas mis incógnitas, y sin mirar atrás me aleje de ese taller para avistar frente a mi una enorme ciudad...Nirum. Pero antes de pensar a donde ir ahora una voz desconocida capto mi atención

 - Ah, así que ¿Finalmente despierto...?

lunes, 22 de noviembre de 2021

El Hijo Prodigo - Despierto

Es difícil recordar que se fue antes en el momento cuando naces, cuando piensas en ello lo único que viene a tu mente es una inmensa oscuridad y un basto silencio, para muchos la vida empieza cuando sientes aquella luz rosándote la cara o como cuando escuchas el bullicio de ese lugar que pareciese que te recibe con los brazos abiertos.

Mi caso fue diferente, pues fue la oscuridad misma quien me dio la bienvenida a este nuevo mundo. Podía escuchar unas campanadas a lo lejos en donde sea que estaba y una voz desconocida y a la vez algo familiar. Esas campanas y aquella voz fue lo único que me recibió. Ahora finalmente pude abrir mis ojos.


"Despierta hijo..."







Me encontraba postrado en una mesa algo descuidada y que cuyas marcas delataban que se había trabajado con prisa, mas no se encontraba nadie alrededor, estaba solo y a juzgar de los libros tirados, los papeles por doquier y los muebles tumbados y dañados todo apuntaba que ya tenían días así. Me levante con cuidado cayéndome varias veces pues nunca había caminado antes, se sentía extraño sobre todo porque aun en ese pequeño lugar donde me habia despertado podía percibir el peligro, y algo dentro de mi me decía que no estaría preparado para los horrores que me aguardaban mas allá de este lugar.

Después de que me acostumbre a como andar me embargo la curiosidad, debía saber en donde estaba, ¿Qué ocurrió? pero sobre todo ¿Qué era aquella voz que me levanto de mi letargo?

Busque respuestas en los tantos títulos tirados de un lado a otro, algo que me dijera al menos en donde me encontraba y quizás de alguna forma el como termine en este lugar. Revise el sitio de arriba abajo y además de libros me habia topado con herramientas las cuales algunas de igual forma yacían en el suelo, los contenidos de los libros en su mayoría eran de artesanía y una pagina de periódico con la fecha recortada, parte del contenido habia sido también tachado como si alguien por arrepentimiento o vergüenza prefirió deshacerse de cierta parte de su pasado. En la parte que aun permanecía visible estaba escrito:

"En este día, Nirum la ciudad de los milagros se enorgullece de anunciar que gracias a una de las grandes mentes locales se ha descubierto la separación y conservación del alma aun después de la muerte e incluso se ha abierto la posibilidad de que esta aun se pueda mantener viva por medio de objetos físicos que puedan ser utilizados como una especie de recipiente. Aunque esto signifique un gran avance en el estudio del alma todavía queda un gran camino por recorrer si queremos comprenderla en su totalidad, pero no cabe duda que Mirum será de las primeras en brindar este conocimiento al resto del mundo" 

Aun después de leer seguía sin comprender mucho, pero al menos ahora tenia un nombre, y junto con el una idea de donde me encontraba. Así que estaba en la llamada "ciudad de los milagros" o eso me daba entender ese fragmento que encontré.

Proseguí explorando el lugar y pude encontrar unos planos donde mostraban figuras de lo mas peculiares y complejas, como si alguien hubiese tratado de construir algo, parecía como una especie de maquina o dispositivo y lo que se veía como una especie de receptor casi como un muñeco. Le di un ultimo vistazo a mi entorno y me di cuenta que me habia despertado en un taller pero aun no entendía el porque ni el como llegue a este sitio aunque debo decir que me hacia sentir seguro de cierta forma...como si fuera lo mas cercano a un hogar para mi. Pero de repente mis pensamientos tuvieron que ser interrumpidos tras escuchar algo que provenía detrás de aquellas puertas que me resguardaban del exterior, algo que sonaba como si de una bestia salvaje se tratara y yendo al asecho de lo que sea que se encontrara dentro del taller...

martes, 16 de noviembre de 2021

El Hijo Prodigo

 No había nada, ni si quiera ningún atisbo de luz. Solamente la creciente penumbra, acompañada por una extraña pero...familiar voz .


"Despierta hijo..." 


El reloj avanza y las campanas resuenan. Ahora las tinieblas en mi mente se han disuelto y ante mi veo un mundo de lo mas roto, lleno de siniestras criaturas que merodean cada uno de sus rincones, viejos vestigios de lo que alguna vez fueron en vida y sus almas yacen bajo escombros de su avaricia, egoísmo y hambre de poder...

La locura reina en los alrededores, los gritos se acumulan. Desperté de aquella oscura pesadilla para entrar en otra, un mundo carente de vida y nacido de mentiras.


¿Qué es lo que soy? 

¿Es acaso este nuevo mundo al que estoy destinado encarar?

¿Qué es lo que me espera mas allá de aquella sombra?

¿Por que vine aquí?


Lo único que me queda para mi en este mundo sin alma, es solo un  pequeño atisbo de luz al cual aferrarme, aquella voz tan familiar llamando mi nombre como si se tratara de la única señal de cordura en este sombrío y enloquecido lugar, como un faro que alumbra alejando todas las tinieblas y guiándome. 

Me abriré paso a través de esta espesa tiniebla  y con fervor ardiendo en mi alma, ningún peligro me hará retroceder. A través de esta oscuridad le encontrare, ni si quiera la muerte me detendrá. En mi espada aun late...un corazón.

 



lunes, 8 de noviembre de 2021

El Secreto detrás de la Máscara

Todos los objetos y cosas a nuestro alrededor tienen un  significado, pero no siempre ese valor es algo monetario pues, otras veces el mismo llega a ser más profundo, un valor mas sentimental.

Muchos de los objetos que hacemos solemos crearlos a base de nuestra mente o imaginación pero también estos son hechos a través de nuestras incomprendidas emociones provenientes del corazón mismo. Aquellos sentimientos enterrados en lo mas profundo de nuestro ser y que son liberados en forma de figuras tangibles que llegan a expresar nuestro sentir, desde un obsequio para alguien especial, la desdicha de alguien en quien cuyo tormento se forman versos e incluso hasta historias salidas de la mano de quienes desean compartir su verdad con otros.

Diversas son las formas en las que toma el corazón, aunque no siempre todas son buenas...

Y eso es algo que el mismo joven Víctor puede confirmar. Victoriano Gonzales no era alguien quien cuya infancia haya disfrutado, pues en su niñez tuvo la muy mala fortuna de tener personas que lo acosaran constantemente y cada día era siempre la misma historia, las agresiones abarcaban desde lo físico como empujones acompañados junto con dos golpes o mas hasta lo verbal como insultos y sobrenombres denigrantes debido a su aspecto, pues al nacer Víctor llevo consigo una deformidad en su rostro que le daba una apariencia atemorizante a los ojos de cualquiera con quien cruzara miradas y para la desgracia de Víctor aquellos que lo agredían vivían muy cerca de el, ¿Y como no lo harían si eran sus vecinos?

Durante mucho tiempo el pequeño Víctor oculto su sentir, manteniéndolo encerrado y negándose hablar sobre el a cualquiera, incluso a sus mismos padres. La colonia donde el vivía era un lugar en el que todas las casas eran del mismo diseño y con las mismas fachadas e imperfecciones hechas así a propósito para ahorrar dinero, ver a una rata pasearse por las distintas salas y habitaciones de las casas se había vuelto algo muy común pues algo que también destacaba en la destartalada colonia era su cercanía con un bosque en donde habitaban todo tipo de animales salvajes, lo que hacia que verlos andando por las calles fuera cotidiano y debido a que algunos de estos eran agresivos la gente acostumbraba a guardar su distancia, tal vez no era el lugar mas ideal o perfecto para vivir pero después de todo era el hogar de Víctor y su familia o al menos seria así durante un tiempo puesto que el y su familia pronto se mudarían. 

La vida parecía que finalmente le sonreía al pobre Víctor a quien un día sabiendo que pronto dejaría ese horrible lugar la alegría lo invadió por completo, y eso no paso desapercibido para sus abusadores a los cuales tras verlo tan animado no pudieron  evitar preguntarle el porque del cambio tan repentino aprovechando también para burlarse sobre su pequeño tamaño y este solo les respondió con una sonrisa ganadora diciéndoles que las cosas pronto cambiarían. 

Días mas tarde los padres de los bravucones les dijeron que saldrían por asuntos referentes al trabajo y que por ende regresarían hasta la mañana siguiente, los bravucones ya tenían edad suficiente para quedarse solos y cuidar la casa y sus padres antes de cruzar la puerta y marcharse por ese día les mencionaron también que debían arreglar aquellas imperfecciones lo mas que pudieran para que así no pudiese meterse ningún animal salvaje a la casa, como de costumbre estos solo asintieron a lo anterior dicho por los adultos disimulando responsabilidad y obediencia mientras esperaban ansiosos escuchar el sonido del auto alejándose y dejando la colonia ¿Por qué razón estarían tan ansiosos de quedarse solos? Bueno, resulta que ellos ya habían tenido contemplado que ese día sus padres se irían por lo que semanas con anterioridad planearon hacer una fiesta en su hogar, llegando a invitar a todos los alumnos del colegio...Todos menos Víctor claro esta.

La fiesta duro toda la noche y debido al estruendo de la musicá apenas y se podía escuchar a los mismos animales en la calle, las personas en la fiesta tampoco es que le diesen mucha importancia a lo que ocurría en su entorno, después de todo solo estaban ahí por una cosa que era disfrutar de esa fiesta. Entre risas, tragos y sobre todo la musicá varios de los vecinos comenzaron a quejarse, tras los reportes del escandalo en la casa de los abusadores los invitados tuvieron que marcharse dejando a los anfitriones quienes tras haber tomado demasiado tequila llegaron a embriagarse hasta finalmente yacer rendidos sobre su lecho por el resto de la noche.

A la mañana siguiente los padres habían vuelto del trabajo y tras abrir la puerta lo primero con lo que se encontraron fue un gran desorden por toda la casa, muebles movidos de lugar, mesas volteadas, platos rotos y muchos vasos de plástico con tequila tirados por doquier, una señal mas que segura que sus hijos se la habían pasado en grande mientras ellos no estaban. Furiosos por todo ambos padres pegaron un grito legendario mientras llamaban a sus hijos para darles el castigo apropiado, llamaron y llamaron pero sus hijos jamás bajaron, al no haber respuesta decidieron subir hasta la habitación de los hermanos, tocaron varias veces su puerta y una vez mas nadie respondió por lo que procedieron ha abrir la puerta y rápidamente sus expresiones de enfado fueron reemplazados por unos de horror pues sus hijos ahí estaban tumbados en la cama con la mitad de sus rostros arrancada y desfigurada, sin nada que pudiesen hacer mas que presenciar la horrible escena.

Mientras que en otro lugar muy lejos de la colonia, un sonriente Víctor disfrutaba del viaje contemplando como se alejaban de ese lugar y con el todos los horribles recuerdos que lo acompañaban, en el camino sujetaba una caja de la cual no dejaba de mirar y en cuyo interior se encontraba una mascara hecha con unos materiales de lo mas peculiares para así cubrir su deformado rostro. 

martes, 16 de octubre de 2018

Otra vez tarde.

Es otro día en aquella época del año, las hojas de los árboles empiezan a caer y el sol lentamente se oculta para darle la bienvenida a la noche y su luna.

Otra vez los hermanos Serrano se quedan solos en casa durante una temporada mientras que sus padres, igual que todos los años, salen de viaje de negocios.

Jéssica la mayor de todos los hijos, como cada época, cuida a sus hermanos mientras los padres están ausentes. Los hermanos acostumbraron hacer un juego cada vez que estuvieran solos durante ese periodo, durante el transcurso de las semanas, Jessica los reúne a todos para participar en un juego de escondidillas, conformado por Ana una niña alegre de 6 años y la más pequeña de todos, Sebastián un joven temeroso de 12 años el segundo más grande de la familia, Víctor un niño astuto y travieso  de 9 años que toma el papel como el hermano del medio y desde luego la misma Jessica, como siempre, ella era la que tenía el objetivo de buscar a los demás mientras se cubrió ambos ojos para empezar a contar.

- 1...2...3...

Veloces como un rayo los demás hermanos se dispersan para encontrar un escondite.

- 4...5...6

La pequeña Ana se dirigió a la cocina, donde con ayuda de una caja se apoyó para alcanzar la alacena donde en uno de los cajones se metió cerrando la puerta del mismo y guardando mucho silencio.

- 7...8...9

El joven Sebastián, que siempre le daba vueltas a lo que escondite se trataba, se mantenia indeciso temiendo de que Jessica lo conociera bastante bien y por ende supiera todos los lugares que acostumbraba ocultarse, agitado tras escuchar  la voz de su hermana haciendo eco por la sala acercándose al final de la cuenta, tuvo la idea de ocultarse en el lugar donde menos esperaría Jessica, tragando algo de saliva por el miedo, encamina sus pasos hacia el sótano donde con el cuerpo temblando abre lentamente la puerta hacia el sótano y baja los escalones adentrándose en la inmensa oscuridad.

- 10...11...12

Por su parte Víctor, a diferencia de sus demás hermanos, decidió que sería un mejor lugar para esconderse fuera de la casa en los jardines, entonces dirigió sus pasos hasta lo que era un viejo cobertizo, abrió la puerta del mismo y se dispuso a moverse en un oscuro rincón.

- 13...14...¡15! Listos o no allá voy.

Jessica al terminar de contar, ni lenta ni perezosa comienza a buscar a sus hermanos por toda la casa, recorrió los pasillos de la sala silenciosamente esperando que alguno de ellos se descuidara y se descubriera, para su fortuna, eataba pasando muy cerca de la cocina cuando se escuchó la pequeña risa característica de Ana proveniente de la misma, era una risa chillona y a la vez aguda, Jessica cuidadosamente se acercó a la cocina sin hacer ningún ruido esperando a que su hermanita cometiera el descuido de volver hacer el pequeño sonido, no tardó unos minutos cuando se volvió a reír y terminando por delatarce.

- Ji Ji Ji Ji - reía la pequeña Ana dentro de uno de los cajones en la alacena.

Jessica se acercó silenciosamente al cajón donde la pequeña estaba escondida, extendió sus brazos con mucho cuidado para no provocar ningún ruido y así poder sorprender a su hermanita, rápidamente abrió las puertas del cajón donde ella estaba, sorprendiendola en el acto.

- Ana! Ya sabes lo que pienso de que te subas a la alacena! - Decía Jessica dirigiéndose a su hermano en tono de preocupación y de regaño - pudiste haberte lastimado.

- Es que era el único lugar donde no esperarías que estuviera. - respondió con inocencia Ana esbozando una tierna sonrisa.

- Lo se, pero no puedes estar donde sea - Decía Jessica con preocupación en su tono - Ahora ven, tenemos que encontrar a tu hermano.

Jessica la tomo de la mano y juntas se dirigieron a la sala principal, mientras tanto, un atemorizado joven aguardaba en el sótano oculto en un rincón debajo de las escaleras que llevaban abajo, en pocos momentos se había desatado una tormenta, el sonido de los truenos, las gotas que resonaban fuerte al impactar contra el suelo, el viento que movía a los árboles y que no dejaba de aullar, el sonido que generaba la misma tormenta inundó con si eco la parte del sótano,  la presión se volvía bastante y el temor se estaba acumulando en el ya de por sí aterrado chico, el joven Sebastian luchaba por contener las ganas de huir de su escondite al escuchar la voz de su hermana mayor muy cerca del zotano, el caer de las gotas comenzaba a volverse todavía más fuerte, señal asegura de una fuerte tormenta. Al final no fue nada más que un relámpago lo que hizo que el atemorizado Sebastián saliera disparado como una bala del zotano, al salir abriendo con fuerza las puertas corrió hacia donde escuchaba a su hermana para ocultarse detras del siloon de la sala del estruendo que había provocado el relámpago.

- Honestamente jamás creí que te atreverías a ocultarte en un lugar tan oscuro como es el zotano - decía mientras miraba con lástima a su hermano menor quien mantenía los ojos cerrados como a la vez cubría sus oídos con ambas manos -.

- Era el único lugar donde no esperarían buscarme - Decía mientras movía nervioso sus dedos debido al acto temerario que hizo-.

- Y tuviste razón en cuanto a eso! - tras encontrar a dos de sus hermanos Jessica se detiene un momento para mirar a sus hermanos y acto seguido hablando con un tono de determinación, se dirigió a ellos diciendo- Ahora solo falta encontrar a Víctor, conociendo lo no habrá ido muy lejos.

Así fue como los tres hermanos se dividieron para buscar a Víctor por toda la casa, Jessica revisaba en las habitaciones, debajo de camas e inclusive en los roperos, la pequeña Ana por su parte busco en los lugares más obvios de la sala sabiendo el que su hermano mayor era algo torpe para esconderse y Sebastián buscaba en los lugares más recónditos de la casa. Mientras tanto Víctor aguardaba aún en el viejo cobertizo esperando a que el juego terminará para regresar a casa, el escondite de Víctor comenzaba inundarse mientras que el viento hacia de las suyas moviendo uno de los árboles que había al lado del cobertizo provocando que se cayera abriendo una nueva entrada para la lluvia y el frío del viento. En cuanto a los demás hermanos seguían buscando a Víctor por toda la casa sin tener ninguna suerte.

- Muy bien. Todos vengan aquí - al escuchar el llamado de su hermana ni lentos ni perezosos tanto Ana cómo Sebastián se reunieron junto con su hermana mayor en el centro de la sala.

- He buscado a Víctor por todas las partes que se me pudo ocurrir que estaría pero no he tenido suerte, ¿Algunos de ustedes han hallado aunque sea una especie de pista que nos diga dónde buscarlo? - los demás hermanos negaban con la cabeza abajo al haber no tenido suerte buscando a su querido hermano, Jessica ante la respuesta de ellos se dispuso a mirar atentamente por la ventana de la sala que mostraba el jardín, podía ver cómo como las gotas de la tormenta se deslizaban por el cristal de la ventana, ella con dificultad debido a la lluvia pudo ver el cobertizo que se encontraba en el jardín y como el viento lograba derribar un árbol llegandolo a impactar contra el mismo, Jessica alarmada temiendo que su pequeño hermano se encontrará en ese mismo cobertizo, junto con sus demás hermanos trataron de abrir la puerta que llevaba al jardín pero que por alguna extraña razón no cedía y se mantenía atascada al igual que el resto de las demás.

El pequeño Víctor extrañamente se mantenía calmado a pesar del intenso aullido del viento, abrió la puerta sin temor, y sin centrarse en lo que ocurría se mantenía atento a una parte fuera de la casa, en ese entonces escucho como una voz que transmitía calma atrajo su atencion, más allá del jardín por donde donde observaba tras abrir la puerta, se encontraba una sirueta de un hombre con vestimenta gris algo maltratada y vieja, un sombrero gris y elegante como el que solía usar su padre en reuniones importantes y  que ademas sostenía una sombrilla que era gris como su demas vestimenta para protegerse de la lluvia, el pequeño Víctor miraba con mucha atención a la singular figura así como está a el, en segundos el hombre comenzó a caminar con unas pisadas que no emitían sonido alguno hacia donde estaba Víctor. A diferencia de lo que cualquiera creería, el pequeño hermano del en medio no entro en pánico sin importar cuanto más cerca estaba el tan misterioso hombre, al llegar a donde estaba el árbol que había impactado con el cobertizo se detuvo y se limitó a observar al joven al igual que curiosamente también lo hizo la intensidad de la tormenta. Tras unos momentos de silencio fue el hombre quien lo rompió  con una pregunta dirigida al niño.

- ¿Qué estás haciendo aquí Víctor? - Preguntaba el hombre con un tono suave y amable - Es peligroso estar fuera con una tormenta como esta.

- Juego a las escondidas con mis hermanos, pero han tardado demasiado en buscarme - El joven hermano da un pequeño suspiro antes de proseguir - Otra vez...

El misterioso hombre a través de la reja del jardín bajo su cabeza en señal de que comprendía el profundo sentimiento del pequeño Víctor, acto seguido, continuó su andar en dirección a la puerta de entrada al jardín, la abrió de manera delicada y siguió a donde se encontraba Víctor, extendió su mano con cuidado de no alarmarlo mientras situaba el paraguas sobre el.

- Es hora de irnos pequeño - decía en un tono dulce y compasivo mientras que el viejo cobertizo comenzaba destrozarse - es muy tarde, debes descansar.

Con un tono que combinaba lástima y cansancio el pequeño Víctor se negó pero no podía hacer nada contra el sueño que sentía - Pero quiero esperar a que vengan -

- No van a venir pequeño - Decía mientras miraba los humedecidos ojos del muchacho - Ven, vamos a casa.

Sin protestar, el joven Víctor tomo la mano de aquel hombre, era fria , estaba algo mojada debido a la lluvia y se sentía tan débil como si no tuviera nada de carne en ella, acto seguido, ambas siruetas se alejaron hasta desaparecer en el horizonte con una intensa tormenta nuevamente haciendoce presente. Tras varios intentos por abrir todas las puertas que daban al jardin, finalmente Jessica pudo ser capaz de  abrir la puerta donde había visto el cobertizo siendo impactado por un árbol, corrió con toda velocidad intentando llegar cuanto antes al escondite de su hermanito, pero al momento de que llegó ya había Sido demasiado tarde, puesto que el árbol había acabado por completo con todo el escondite, sus hermanos al escuchar un fuerte grito de frustración por parte de ella, rápidamente acudieron a donde estaba. Jessica estaba destrozada, no podía hacer nada más que lamentarse de no haber llegado a tiempo, el cobertizo estaba hecho trizas, pedazos de madera repartidos por doquier, herramientas rotas por el impacto y un gran árbol sobre todo el montón, rápidamente Jessica y sus demás hermanos se dispusieron a limpiarlo todo y con gran esfuerzo mover el árbol lejos de donde estaba el cobertizo, al acabar, una compunjida hermana yacía viendo hacia donde había ocurrido la tragedia, Sebastián se acercó a ella poniendo su mano sobre su hombro para consolarla.

- D-Descuida Jess, estoy seguro que todo estará... - Antes de que pudiera decir algo más fue interrumpido por su hermana quién estaba muy dolida.

- No... Otra vez ... - Decía mientras se limpiaba las lágrimas viendo frente a ella una lápida casi destrozada - Llegue otra vez tarde...

El Hijo Prodigo - Desconocido

 Los rugidos se hacían cada vez mas fuertes, los arañazos se tornaron en golpes y la insistencia de lo que fuera que se encontraba del otro ...