Los rugidos se hacían cada vez mas fuertes, los arañazos se tornaron en golpes y la insistencia de lo que fuera que se encontraba del otro lado con intensos deseos por entrar no dejaba de crecer.
Estaba paralizado, por alguna razón mi cuerpo se rehusaba hacer movimiento alguno, solo podía observar como la puerta estaba a punto de ceder ante la enorme agresividad de la fuerza desconocida. Reaccione tras haberme perdido por u momento en el caos de mis pensamientos y rápidamente busque un lugar donde esconderme de este repentino visitante no deseado.
Encontré escondite en una vieja chimenea en la que cuyo fuego hace mucho se extinguió, aproveche la ausencia de luz para en su oscuridad desaparecer, la puerta finalmente fue destrozada y cayendo así sus restos sobre el suelo. Esa cosa a pesar de ser silenciosa podía sentir que estaba ahí, que ya habia entrado, era difícil de describir los sonidos que producía pues estos parecían una especie de susurros y en ocasiones hasta aullidos algo agudos que te helaban la sangre, en mi sentía como una extraña sensación en mi interior quemaba y se extendía por todo mi cuerpo como si un fuego me recorría por completo e incluso costándome respirar...No tenia idea de que podría ser pues se era la primera vez que experimentaba eso, solo sabia que mi vida corría peligro.
Con mucho cuidado y de forma cautelosa me asome un poco para poder visualizar lo que habia llegado y al verlo no podía ni si quiera procesar lo que estaba presenciando, su apariencia era sumamente extraña pues parecía no tener cuerpo en si y aun a pesar de eso contaba con una fuerza tremenda, sus ojos parecían como dagas punzantes cubiertos de un color rojo intenso como la sangre pero para mi lo peor de ello eran esos incesantes sonidos que producía, desde esos susurros como ese inconfundible aullido que no sonaba ni si quiera al de un animal.
Tras observarlo con detenimiento pude apreciar mi reflejo sin saber que era lo que estaba viendo, mi rostro se apreciaba cubierto por una especie de mascara o mas bien era la mascara, tan callada, inexpresiva y desprovista de vida cuyo interior en los ojos solo se apreciaba un enorme y oscuro abismo, Mire mis manos y brazos y se veían que eran el contrario del otro, mientras que uno era una parte viva hecha de carne y hueso la otra solo habia madera y metal. ¿Qué era yo..? ¿Cómo era tan siquiera posible de que estuviese vivo? ¿Seria posible que detrás de este ente vacío hubiese un alma?


